La política mexicana se encuentra en un momento clave, donde las negociaciones en torno a la llamada *Plan B* de la presidenta Claudia Sheinbaum han abierto un nuevo frente de tensión dentro de la coalición gobernante. Sin embargo, el debate no se limita a las reformas electorales: la definición de candidaturas para las elecciones de 2027 amenaza con fracturar la alianza entre Morena y sus socios, especialmente el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
El coordinador del PVEM en el Senado, Manuel Velasco, lanzó un ultimátum: si Morena quiere mantener la coalición en los comicios venideros, debe demostrar reciprocidad. En concreto, el Verde exige apoyo para su candidato en San Luis Potosí, donde el actual gobernador, Ricardo Gallardo, busca que su esposa, la senadora Ruth González Silva, sea la abanderada de la alianza. “Si no desean ir con nosotros, que nosotros sí queremos mantener la coalición en San Luis, será decisión de ellos. Pero estamos preparados para ganar solos, como lo hicimos en 2021, en 2024 y como lo haremos en 2027”, advirtió Velasco, dejando claro que su partido no está dispuesto a ceder en este punto.
La respuesta de Morena no se hizo esperar. El vicecoordinador del partido en el Senado, Higinio Martínez, rechazó de plano la posibilidad de respaldar a González Silva, argumentando que hacerlo violaría los estatutos internos del movimiento. “Morena no apoya el nepotismo, ni legal ni disfrazado. No lo va a permitir. Si alguien quiere impulsar una candidatura así, está en su derecho, pero Morena no será parte de ello”, sentenció Martínez, subrayando que la alianza debe respetar las reglas del partido. “O se acatan los estatutos de Morena, o no habrá coalición que valga”, añadió, dejando en claro que la postura del partido no es negociable.
Ante esta negativa, Velasco insistió en que el PVEM está listo para competir por su cuenta, como ya lo ha hecho en elecciones anteriores. El mensaje es contundente: si Morena no flexibiliza su posición, el Verde no dudará en romper filas y presentar sus propias candidaturas en las 17 gubernaturas que estarán en juego el próximo año. La tensión entre ambos partidos refleja una lucha de poder más profunda, donde el control de las entidades federativas y la influencia política están en juego.
El conflicto en San Luis Potosí es solo la punta del iceberg. Mientras la coalición *Juntos Hacemos Historia* ha logrado victorias electorales históricas, las diferencias internas comienzan a aflorar. Morena, con su discurso de austeridad y combate a los privilegios, se niega a avalar lo que considera un caso claro de nepotismo, mientras que el PVEM defiende su derecho a postular a quien considere, incluso si eso significa desafiar a su aliado.
Lo que está en juego no es solo una candidatura, sino el futuro de la alianza que ha dominado la política mexicana en los últimos años. Si ambos partidos no logran un acuerdo, el escenario para 2027 podría cambiar drásticamente, con consecuencias para la estabilidad del gobierno y la oposición. Por ahora, las posturas parecen irreconciliables, y el tiempo para negociar se agota.



